Los libros prohibidos han acompañado a la humanidad prácticamente desde que alguien tuvo la brillante idea de escribir algo que no gustó demasiado a quienes ostentaban el poder. A lo largo de los siglos, reyes, gobiernos, instituciones religiosas y dictaduras han tratado de impedir la circulación de determinadas obras. Sin embargo, en una de esas ironías que tanto disfruta la historia, muchas de ellas terminaron convirtiéndose en clásicos universales. Parece que prohibir un libro es una forma bastante eficaz de despertar la curiosidad de los lectores.
La censura ha afectado a autores de todas las épocas y lugares. Obras como «Ulises», de James Joyce, «Lolita», de Vladimir Nabokov, o «El amante de Lady Chatterley», de D. H. Lawrence, fueron consideradas escandalosas en determinados momentos históricos. Asimismo, novelas como «1984», de George Orwell, o «Rebelión en la granja» sufrieron restricciones en algunos países por su contenido político. Y es que las páginas impresas han tenido la extraña capacidad de inquietar a emperadores, inquisidores y dictadores por igual.
La existencia de la censura literaria desde la Edad Media demuestra que el control sobre las ideas no es un fenómeno reciente. Desde los índices de libros prohibidos elaborados por la Iglesia católica hasta las restricciones impuestas por diferentes regímenes del siglo XX, la literatura ha sido uno de los grandes campos de batalla entre la libertad de expresión y la autoridad. Por cierto, pocas cosas han demostrado ser tan tercas como una buena historia empeñada en sobrevivir.
Libros prohibidos
La historia de la literatura está llena de obras perseguidas por motivos religiosos, morales o políticos. Además, muchas veces las prohibiciones terminaron aumentando el interés del público. De hecho, algunas novelas alcanzaron una popularidad inesperada precisamente gracias a las polémicas que las rodeaban. Después de todo, el ser humano siempre ha sentido una cierta fascinación por aquello que lleva el cartel de «prohibido».
Por otra parte, las razones de la censura han cambiado con el paso del tiempo. En algunos casos, se consideraba que determinados textos atentaban contra la religión o las buenas costumbres. En otros, el problema era la crítica al poder establecido. Sin embargo, el resultado solía ser parecido: lectores buscando la manera de acceder a esas obras. Porque si algo ha quedado claro a lo largo de la historia es que esconder un libro puede ser mucho más complicado que esconder unas galletas en una casa con adolescentes.
«Muchas obras censuradas terminaron siendo clásicos»
Resulta curioso comprobar cómo algunas novelas que provocaron escándalos en su época forman hoy parte de los programas educativos y de las listas de las mejores obras de la literatura universal. Lejos de desaparecer, estas publicaciones han demostrado una capacidad de supervivencia realmente admirable.
- «Ulises», de James Joyce. Publicada en 1922, esta obra fue prohibida en Estados Unidos y Reino Unido durante varios años debido a las acusaciones de obscenidad. Sin embargo, actualmente está considerada una de las novelas más importantes del siglo XX.
- «Lolita», de Vladimir Nabokov. La historia protagonizada por Humbert Humbert generó una enorme controversia y llegó a ser prohibida en países como Francia, Reino Unido, Nueva Zelanda o Argentina en distintos momentos. Hoy es una referencia de la literatura contemporánea.
- «El amante de Lady Chatterley», de D. H. Lawrence. La novela fue censurada por su contenido sexual explícito. El juicio celebrado en Reino Unido en 1960 tras la publicación íntegra de la obra se convirtió en un acontecimiento histórico relacionado con la libertad de expresión.
- «1984», de George Orwell. Esta célebre distopía sufrió restricciones en algunos países por sus críticas a los sistemas totalitarios. Paradójicamente, una novela sobre la vigilancia y la censura también tuvo que enfrentarse a la censura.
- «Fahrenheit 451», de Ray Bradbury. La ironía es evidente: una obra que narra un futuro en el que los libros son destruidos también fue objeto de versiones expurgadas y restricciones en algunos ámbitos educativos. A veces, la realidad demuestra tener un peculiar sentido del humor.
- «Los versos satánicos», de Salman Rushdie. Publicado en 1988, el libro provocó una enorme polémica internacional y fue prohibido en varios países. La controversia situó nuevamente en el centro del debate la relación entre libertad de expresión y sensibilidad religiosa.
En definitiva, los libros prohibidos constituyen una prueba de que las ideas poseen una extraordinaria capacidad para atravesar fronteras y sobrevivir al paso del tiempo. Muchas de las obras que en su día fueron perseguidas se estudian hoy en universidades y bibliotecas de todo el mundo. Y quizá esa sea una de las grandes paradojas de la historia: cuanto más se intentó silenciarlas, más fuerte terminó resonando la voz de sus autores.
