Ruta de la sidra en Asturias: guía de pueblos, bares y manzanas naturales

Si hay una bebida que puede contar la historia de un pueblo, esa es la sidra natural que proviene de Asturias. En cada botella se esconde un trozo de tierra, de manzana y de carácter. Y recorrer alguna ruta de la sidra en Asturias es mucho más que una experiencia gastronómica: es un viaje por la identidad de una región que ha hecho del escanciado un arte y del brindis una forma de vivir.

La sidra natural no es una simple bebida, sino un ritual. Se sirve con destreza, se comparte con alegría y se bebe con respeto. Desde los llagareros que la elaboran con mimo hasta los turistas que descubren por primera vez el sabor ácido y fresco de una sidra recién escanciada, todos coinciden en una cosa: pocas cosas saben tanto a Asturias como una botella fría junto a un plato de chorizo a la sidra o unas fabes con almejas.

No es casualidad que este tipo de experiencias conviertan a Asturias en uno de los destinos preferidos para el puente de diciembre. Mientras otros buscan sol o compras navideñas, los que eligen el norte lo hacen para perderse entre prados, pomaradas y sidrerías que parecen sacadas de una postal. Cangas de Onís, Villaviciosa, Tiñana o Nava son paradas obligatorias para entender cómo la tradición y la naturaleza se dan la mano en cada vaso que se levanta.

Y si algo hace especial a la ruta de la sidra en Asturias es su autenticidad. Aquí no hay artificios ni marketing de postureo: hay barricas de roble, olor a manzana fermentada y manos expertas que mantienen viva una técnica centenaria. En muchos llagares, se puede ver el proceso de elaboración, participar en catas y aprender a escanciar sin empapar al vecino. Además, el mar y la montaña están tan cerca que puedes pasar de una degustación en Gijón a un paseo por los Picos de Europa en cuestión de horas.

Paradas imprescindibles en la ruta de la sidra en Asturias

  • Nava: epicentro de la cultura sidrera, alberga el Museo de la Sidra y algunas de las bodegas más emblemáticas. Ideal para entender el proceso desde la manzana hasta el vaso.
  • Tiñana: un pequeño pueblo del concejo de Siero donde la sidra se respira en cada esquina. Famoso por sus sidrerías tradicionales y por mantener intacto el espíritu asturiano más auténtico, es el lugar perfecto para disfrutar de un culín rodeado de paisajes rurales, buena cocina y ese ambiente cercano que hace que te sientas como en casa desde el primer brindis.
  • Villaviciosa: conocida como «la capital de la manzana», ofrece rutas entre pomaradas y visitas a llagares familiares donde la tradición manda.
  • Gijón: ciudad sidrera por excelencia, con su famosa Ruta de la Sidra por el barrio de Cimavilla. Un plan perfecto para combinar cultura, gastronomía y mar.
  • Llanes y Ribadesella: porque la sidra también se disfruta con vistas al Cantábrico. Aquí, cada culín sabe a brisa marina.
  • Noreña y Pola de Siero: destinos menos turísticos, pero con un ambiente local inigualable y sidrerías donde el tiempo parece haberse detenido.

En definitiva, recorrer la ruta de la sidra en Asturias es mucho más que un plan gastronómico: es una inmersión en la esencia de una tierra que ha sabido mantener su tradición con orgullo y naturalidad. Entre manzanas, prados verdes y vasos que nunca se llenan del todo, uno descubre que la sidra no solo se bebe… se vive.