Tanto si estudias un ciclo formativo como una carrera universitaria, estarás de acuerdo con nosotros en que superar el periodo de exámenes sin morir en el intento requiere una gran dosis de energía, planificación, disciplina y tesón. Y si, además, alguna de las pruebas de ese periodo es un examen oral, la cosa todavía se complica mucho más.
Porque los exámenes orales suelen provocar una mezcla intensa de nervios, inseguridad, ansiedad y miedo a equivocarse. Aunque también son una oportunidad perfecta para ganar experiencia, crecer como persona y demostrar tus dotes oratorias y comunicativas.
Sentir cierto grado de ansiedad es normal —es una respuesta fisiológica natural— y eso no significa que no estés preparado/a. Pero es verdad que ese estado puede jugarte una mala pasada cuando llegue el momento. Por ello, en este artículo queremos darte una serie de consejos prácticos que te ayudarán a controlar los nervios en un examen oral.
Qué tener en cuenta antes del día del examen oral
Preparación, descanso y hábitos saludables son la base sobre la que se apoya cualquier gestión eficaz de los nervios.
En cuanto conozcas la fecha en la que tendrá lugar el examen oral, establece un plan de estudio realista en el que puedas avanzar de forma segura y afianzada (por lo que no abarques mucha materia al día y dedícale tiempo a las comprobaciones y al repaso).
El día antes del examen ya no hay margen para aprender nada nuevo, o al menos nada que puedas exponer oralmente y salir airoso/a. Por lo que nuestro consejo es que te dediques a repasar y hacer una simulación de las partes que llevas más flojas para ganar seguridad.
Duerme las horas suficientes y mantén una alimentación equilibrada, especialmente los días previos al examen oral, evitando excesos de cafeína justo antes de la prueba. Estos factores influyen directamente en la concentración y en la intensidad de la ansiedad.
Lista práctica de consejos para controlar los nervios en un examen oral
1.- Ensaya en condiciones reales: Practica la exposición en voz alta, con cronómetro y, si puedes, ante un compañero o grabándote. El hecho de verte en acción y repetirlo muchas veces, hará que la exposición oral te resulte algo más familiar, reduciendo la ansiedad que puede causar una situación así.
2.- Aprende y aplica respiración diafragmática: Antes de comenzar, toma 2–3 respiraciones largas y lentas: inspira por la nariz contando 4, retén contando 1–2 y expira por la boca contando 6. Respirar despacio calma el sistema nervioso y disminuye la taquicardia para que tu voz suene tranquila y sosegada.
3.- Organiza una apertura fija: Ten preparada unas frases de inicio breves y claras (por ejemplo: “Gracias, voy a empezar explicando…”). Una entrada segura te evita quedarte en blanco y así puedes ganar tiempo para acomodarte y reducir los nervios iniciales.
4.- Divide la intervención en bloques: Estructura lo que vas a decir en 3–4 partes (introducción, puntos clave, ejemplo y cierre). Así, si pierdes el hilo, te resultará más fácil recuperar el discurso y siempre puedes decir “volviendo al punto 1” para evitar atascarse y ponerte más nervioso/a.
5.- Controla la cafeína y la hidratación: Evita bebidas energéticas o cafés en exceso antes de hablar ya que la cafeína puede intensificar las palpitaciones y la ansiedad. Mantén agua a mano para la garganta seca.
6.- Practica el lenguaje corporal calmado: Abre el pecho, adquiere una postura cómoda y natural, mantén contacto visual moderado y evita movimientos excesivos con las manos. Los gestos controlados transmiten seguridad y ayudan a alinear tu estado emocional con lo que quieres comunicar.
7.- Usa pequeñas pausas estratégicas: Si te bloqueas, respira y aprovecha una pausa breve (3–5 segundos) para ordenar la idea; al público o tribunal le parece normal y aumenta tu claridad.
8.- Cuida el sueño y la rutina antes del examen: Como decíamos, no te metas un atracón de estudio el día anterior, al contrario: repasa de forma tranquila y procura dormir suficientes horas ya que eso ayudará tanto a la memoria como a la expresión oral.
9.- Si la ansiedad es intensa, pide ayuda: Si los nervios que te causa el examen oral te impiden estudiar o te provocan crisis frecuentes, habla con un profesor, un orientador o un profesional de la salud. Hay recursos y estrategias terapéuticas eficaces, además de farmacología muy suave que además evitará que te tiemble la voz.
Conclusión
Controlar los nervios en un examen oral no es hacerlos desaparecer: es gestionarlos con acierto. Con preparación consciente, ejercicios simples de respiración, hábitos saludables y técnicas de reestructuración del pensamiento, puedes transformar la ansiedad en una aliada que te mantiene alerta sin más.
Practica estas herramientas con antelación y conviértelas en rutina —así, el día del examen tendrás menos sorpresas y más capacidad para comunicar lo que sabes.
